Si estás pensando en poner suelo radiante, habrás visto que hay dos grandes familias con precios y promesas muy distintas. El suelo radiante eléctrico calienta con resistencias bajo el pavimento. El suelo radiante hidráulico (o por agua) hace circular agua templada por tuberías.
La regla rápida: el eléctrico es barato de instalar y caro de usar; el hidráulico, al revés. Por eso el hidráulico es la opción lógica para calefactar una vivienda completa, y el eléctrico brilla en superficies pequeñas o en usos puntuales. Veamos los números para que decidas con datos.
Cómo funciona cada tipo
Suelo radiante hidráulico
Sobre el forjado se coloca un panel aislante y, encima, un circuito de tubería de polietileno reticulado. Todo se cubre con unos 4–5 cm de mortero autonivelante, que actúa como un gran acumulador de calor, y después se coloca el pavimento. Un colector reparte el agua a cada estancia, y el calor lo produce un generador: una bomba de calor de aerotermia, una caldera o incluso una instalación solar térmica. El agua circula a 30–45 °C, muy por debajo de los 60–70 °C de un radiador.
Suelo radiante eléctrico
No hay agua ni caldera. Bajo el pavimento se instalan cables o mallas calefactoras (habituales bajo cerámica) o láminas radiantes de pocos milímetros (habituales bajo tarima o laminado). Se conectan a la instalación eléctrica y se regulan con un termostato por estancia. Cada kWh de electricidad se convierte en un kWh de calor, ni más ni menos.
Tabla comparativa: eléctrico vs hidráulico
| Criterio | Hidráulico (por agua) | Eléctrico |
| Inversión inicial | Mayor | Menor |
| Generador de calor | Necesario (aerotermia, caldera…) | No necesita |
| Coste de uso | Bajo: con aerotermia, 3–4 kWh de calor por cada kWh eléctrico | Alto: 1 kWh de calor por cada kWh eléctrico |
| Altura de suelo necesaria | 7–10 cm (sistemas de bajo espesor: menos) | De 2 mm (lámina) a 1 cm (malla) |
| Plazo de instalación | 1–2 semanas, más el secado del mortero | 1–4 días |
| Tiempo en calentar | Lento (horas), pero muy estable | Rápido (minutos a una hora) |
| Refrescar en verano | Sí, con bomba de calor reversible | No |
| Potencia eléctrica contratada | Sin cambios significativos | Puede obligar a subirla mucho |
| Ideal para | Vivienda completa, obra nueva, reforma integral | Baños, zonas pequeñas, uso puntual |
El dato que lo decide todo: cuánto cuesta usarlo
La diferencia de instalación se paga una vez. La de consumo se repite cada invierno. Veamos cuánta electricidad gasta cada sistema en una vivienda de 100 m² (multiplica por el precio de tu tarifa para pasarlo a euros).
| Vivienda de 100 m² | Calor necesario al año | Electricidad con suelo eléctrico | Electricidad con hidráulico + aerotermia (rendimiento medio 4) | Ahorro anual |
| Aislamiento estándar (50 kWh/m²·año) | 5.000 kWh | 5.000 kWh | ≈ 1.250 kWh | ≈ 3.750 kWh (75 %) |
| Casa muy eficiente o Passivhaus (15 kWh/m²·año) | 1.500 kWh | 1.500 kWh | ≈ 375 kWh | ≈ 1.125 kWh (75 %) |
Dos conclusiones. En una vivienda con aislamiento convencional, el hidráulico con aerotermia consume una cuarta parte de electricidad, y esa diferencia amortiza la mayor inversión con el paso de los inviernos. En una casa muy eficiente el ahorro en términos absolutos es menor, porque la demanda es mínima. Aun así, la aerotermia sigue siendo necesaria para el agua caliente y aporta refrigeración en verano, así que también compensa en casas pasivas. El análisis detallado de esa combinación está en aerotermia y suelo radiante: cuándo tiene sentido combinarlos.
El coste oculto del eléctrico: la potencia contratada
Un suelo radiante eléctrico necesita en torno a 100–150 W por m². Calefactar 100 m² a la vez supone 10–15 kW de potencia solo para la calefacción, cuando un hogar medio tiene contratados entre 3,5 y 5,75 kW. Habría que subir la potencia, con lo que eso encarece el término fijo de la factura, o limitar las zonas que funcionan a la vez.
De qué depende el precio del suelo radiante
En el hidráulico pesan sobre todo la superficie, si hay que levantar el pavimento existente, el sistema elegido (convencional o de bajo espesor para reformas), el número de circuitos y termostatos, y el generador de calor, que es la partida más importante si todavía no tienes aerotermia.
En el eléctrico influyen el tipo de emisor (malla bajo cerámica o lámina bajo tarima), la necesidad de aislar bajo la malla en forjados fríos y, sobre todo, lo que costará la factura de cada invierno.
Como cada vivienda es distinta, lo sensato es comparar presupuestos que incluyan lo mismo: sistema, regulación, pavimento y, en el hidráulico, generador. Nosotros lo calculamos sobre la demanda real de tu casa.
Cuándo elegir cada uno
Elige suelo radiante hidráulico si:
- Vas a calefactar toda la vivienda y la usas a diario.
- Construyes una casa nueva o haces una reforma integral en la que el suelo se levanta de todas formas.
- Quieres además refrescar en verano, algo muy valioso con los 40 °C de julio en Zaragoza.
- Vas a instalar aerotermia o ya la tienes.
Elige suelo radiante eléctrico si:
- Solo quieres calentar el baño, una buhardilla o una estancia concreta.
- Es una segunda residencia que usas unos pocos fines de semana al año.
- Reformas un piso sin poder subir la cota del suelo más de unos milímetros.
- La casa es tan eficiente que la demanda de calefacción es casi nula y solo buscas un apoyo puntual.
Una combinación muy práctica: suelo radiante hidráulico con aerotermia en toda la casa y una malla eléctrica en el baño principal. En otoño y primavera, cuando la calefacción general está apagada, el baño sigue templado a primera hora por muy poco dinero.
¿Y en una reforma sin obra?
Es el punto fuerte del eléctrico. Una lámina radiante se coloca bajo una tarima flotante nueva, sobre el suelo existente, y apenas sube la cota unos milímetros. El hidráulico casi siempre obliga a levantar el pavimento. Existen sistemas hidráulicos de bajo espesor (2–3 cm) pensados para reformas, pero siguen requiriendo retirar el suelo y rehacer el pavimento. Si vas a cambiar el suelo en cualquier caso, mira nuestras opciones de cambio de suelo.
Un apunte fiscal
Si sustituyes una calefacción de gas o gasóleo por aerotermia con suelo radiante en tu vivienda habitual y la obra reduce al menos un 30 % el consumo de energía primaria no renovable (o alcanzas la letra A o B), puedes deducirte el 40 % de la inversión en el IRPF, con una base máxima de 7.500 €. La deducción está prorrogada para obras en viviendas terminadas antes del 31 de diciembre de 2026. Un suelo radiante eléctrico, por sí solo, difícilmente cumple esos requisitos. Consulta tu caso con tu asesor fiscal.
Preguntas frecuentes sobre suelo radiante eléctrico e hidráulico
¿Cuánto consume un suelo radiante eléctrico?
Depende de lo bien aislada que esté la casa y de las horas de uso. Como referencia, en un baño de 5 m² con una malla de 150 W/m² funcionando dos horas al día, el consumo ronda 1,5 kWh diarios, un gasto pequeño. En una vivienda completa ese consumo se multiplica por veinte o treinta, y ahí es donde la factura se dispara.
¿Compensa el suelo radiante eléctrico con placas solares?
Ayuda poco. La calefacción se necesita sobre todo en las noches y las mañanas de invierno, cuando las placas producen menos o nada. Con placas solares, la aerotermia sigue siendo la opción más rentable, porque multiplica por tres o cuatro cada kWh que consume.
¿Qué dura más, el eléctrico o el hidráulico?
Ambos tienen una vida útil larga si se instalan bien. La tubería del hidráulico está pensada para durar décadas. Nosotros trabajamos con suelo radiante de Orkli, con 15 años de garantía. En los dos sistemas, las averías se localizan con cámara termográfica sin levantar todo el suelo.
¿Sirve cualquier pavimento?
Casi todos, si están certificados para suelo radiante. El gres porcelánico y la piedra son los que mejor transmiten el calor. La tarima y el laminado funcionan bien si son de poco espesor y baja resistencia térmica.
¿El suelo radiante es mejor que los radiadores?
En confort, sí: calor uniforme, sin corrientes ni radiadores ocupando pared. En eficiencia, el hidráulico gana a los radiadores porque trabaja con agua a baja temperatura. El eléctrico, en cambio, gasta lo mismo que un radiador eléctrico o un emisor de la misma potencia.
¿Se puede poner suelo radiante en una casa modular?
Sí. En las casas de steel framing lo prevemos desde el diseño, con la altura de suelo necesaria incluida, así que no hay sobrecostes de adaptación. Además, en una vivienda estanca conviene combinarlo con ventilación con recuperador de calor y ventanas de altas prestaciones.
Pruébalo descalzo antes de decidir
El confort del suelo radiante se entiende en cuanto lo pisas. En nuestro showroom de la Avenida María Zambrano, en Zaragoza, tenemos suelo radiante funcionando con aerotermia, junto a un recuperador de calor. Pide cita o consulta nuestra página de instalación de suelo radiante y te decimos qué sistema encaja en tu casa o tu reforma.





